Principios biológicos del entrenamiento

Los principios biologicos son los que afectan a los procesos de adaptación orgánica del deportista. El entrenamiento de la condición física se basa en el entrenamiento de las distintas cualidades físicas, y como consecuencia de dicho entrenamiento, en el organismo se producen modificaciones que afectan a los músculos, al corazón, a los órganos respiratorios, etc… los cuales se irán adaptando progresivamente al cambio. Así se consiguen nuevos estados fisiológicos que van permitiendo realizar cada vez mayores esfuerzos, tanto en calidad como en cantidad.

“La práctica de ejercicio físico permite por lo tanto estar en forma”.

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El desarrollo o mantenimiento del estado de forma depende de tres componentes:

  • El anatómico:

*Talla y peso deben estar equilibrados. Un exceso de peso limitara el trabajo. (IMC, Relación cintura-cadera)

*Posibles lesiones del aparato locomotor

  • El fisiológico:

Si no se lleva a cabo la imprescindible revisión medica, las pulsaciones en reposo no deben superar las 70-80 pulsaciones por minuto y después de realizar un esfuerzo moderado, no deben superar las 180. (Cálculo pulsaciones máximas)

  • El motor:

A través de su valoración se pretende comprobar las capacidades físicas de resistencia, fuerza, flexibilidad, velocidad, coordinación y equilibrio.

Para realizar un correcto entrenamiento deberemos tener en cuenta los siguientes principios básicos del entrenamiento:

Principio de la Individualidad

Determinado por las características morfológicas y funcionales del deportista. Cada persona es un todo, respondiendo de forma diferentes ante las mismas cargas, siendo necesario que la aplicación de los esfuerzos en el entrenamiento, requieren una estricta individualización de los medios a emplear. Esta individualización no debe basarse sólo en datos subjetivos y observaciones; para que sea suficientemente concreta y proporcione una ayuda práctica al entrenador ha de estar controlada por especialistas en fisiología del esfuerzo, biomecánicos, etc.

Principio de la Unidad Funcional

En la planificación del entrenamiento debemos considerar la totalidad de la persona, es decir, que el organismo funciona como un todo indisoluble. Cada uno de sus órganos sistemas está interrelacionado con el otro hasta tal punto, que el fallo de cualquiera de ellos hace imposible la continuidad del entrenamiento.

Es necesario prestar una atención general a la evolución y desarrollo de las propiedades morfológico-funcionales de los diferentes sistemas (circulatorio, respiratorio, aparato endocrino, etc.), partiendo siempre del criterio de que el desarrollo de las cualidades y sistemas no ha de hacerse de forma escalonada, sino de forma simultánea y paralela, con el énfasis sobre una u otra función o sistema de acuerdo con factores tales como la capacidad del sujeto, su maduración y metas a conseguir.

La Unidad Funcional comprende:
  • •La Unidad del trabajo a efectuar. •
  • La Unidad de la persona.

Principio de la Multilateralidad

Según diversos autores, está demostrado que con una preparación multifacético, en ocasiones, se consiguen mejores resultados, ya que el deportista presenta una mayor riqueza motriz, y en consecuencia está en disposición de asimilar las técnicas y los métodos de entrenamiento más complicados partiendo del principio de que los aprendizajes nacen sobre las bases de otros y adquiridos.

Según Tschiene, el entrenamiento de jóvenes deportistas se debe centrar en una multilateralidad orientada, es decir, referida a un deporte, como exige la teoria de la acción y de los sistemas y el desarrollo a largo plazo de la prestación deportiva.

En edades tempranas, este principio tiene una mayor relavanci, disminuyendo en la fase en la que el deportista llega al máximo rendimiento. Ozolín indca que la especialización es unilateral solo en su objetivo, mientras que el camino hacia ella consiste en un gran número de medios y ejercicios variados.

Según Manno (1991) es necesario distinguir entre multilateralidad general y especial. Siendo la general aquella que se obtiene y desarrolla cuando la persona practica varias especialidades deportivas. Mientras que la especial, se alcanza cuando la persona practica todas las posibilidades que le ofrece una sola modalidad deportiva.

Álvarez del Villar (1991) indica que conforme progresan las cualidades generales, las modificaciones que se producen a causa del entrenamiento son cada vez más diferenciadas. Los cambios en musculatura, oxigenación muscular, en la formación del gesto deportivo, etc., tienen un carácter dirigido hacia una meta cada vez más concreta, por lo tanto, cuando el sujeto está ya formado, la especificidad es necesaria en el entrenamiento.

Principio de la Progresión

El entrenamiento deportivo debe recurrir a diversos grados de dificultad, de forma progresiva, para provocar la adaptación. Esta progresión se refiere a las cargas que se aplican en el entrenamiento. Harre (1997), lo define como Principio de la evaluación de las exigencias de carga.

El aumento de las cargas debe realizarse de forma gradual, siempre adaptándose al estado en que se encuentra el deportista. La carga del entrenamiento representa el valor de trabajo realizado, multiplicado por el coeficiente de intensidad de dicho trabajo.

El valor del trabajo realizado sería el Volumen de la carga, mientras que la relación entre la máxima potencia de trabajo con la potencia de trabajo que se está realizando sería el coeficiente de intensidad. De esta forma, podemos entender que existen diferentes métodos de sobrecarga, unos referidos al aumento del volumen y otros al incremento en la intensidad.

  • •Aumento de Volumen de trabajo. La relación entre el volumen de trabajo y el incremento del rendimiento es una curva en forma de parábola. La primera fase de los procesos de adaptación la obtendremos merced al incremento progresivo del volumen, hasta llegar a la estabilización del rendimiento, mejorando éste a partir de este punto mediante el incremento del aspecto cualitativo de la carga. El aumento del volumen se puede realizar: aumento de la duración de las sesiones cumplidas, o aumento de la cantidad de sesiones realizadas.
  • •Aumento de la Intensidad de trabajo. Es decir, aumentar el promedio en que se realiza el trabajo mediante:

Utilización de un mayor porcentaje de habilidad máxima.

Disminución de la cantidad de recuperación dentro de las sesiones y/o entre las sesiones.

Las consideraciones para aumentar las exigencias deben partir del supuesto de que todos los factores de carga están afectados de forma simultánea. El problema metodológico consiste en determinar en qué proporción tiene que elevarse la carga, en las etapas del entrenamiento de los adolescentes y en edades superiores, y qué factores de la carga han de recalcarse en cada período de entrenamiento.

Principio de la Sobrecarga

El organismo sometido a esfuerzo físico se adapta, progresivamente, para soportar cargas cada vez mayores de forma que todas las acciones destinadas a desarrollar las capacidades y cualidades deben ser suficientemente intensas para provocar una respuesta significativa.

Este principio se encuentra en íntima relación con el de Crecimiento Paulatino del esfuerzo. Su base fisiológica se encuentra en la Ley de Arnold-Schultz. Según la cual, para que se pueda producir un proceso de adaptación, la carga de trabajo utilizada debe superar un Umbral de esfuerzo, de diferente magnitud para cada sujeto. Con estímulos inferiores al Umbral de estimulación, no se produce ningún efecto de adaptación, salvo que éste se repita sistemáticamente en muy cortos periodos de tiempo y durante un largo proceso (efecto acumulativo). Si el estímulo supera el Umbral de estimulación, se producirán cambios morfológicos y fisiológicos cuando se emplean cargas óptimas, pudiéndose llegar a producir efectos nocivos en el organismo.

Según Burke, las modificaciones funcionales causadas en el organismo mediante el esfuerzo físico sólo permiten mejorar el estado de entrenamiento cuando la intensidad es suficiente para provocar una activación del metabolismo energético o plasmático de la célula, junto con la síntesis de nuevas sustancias. Esto está en relación directa con el volumen de entrenamiento, sitien hay que considerar que en los primeros años de entrenamiento; a medida que el deportista mejora su nivel, la importancia del volumen va disminuyendo y toma mayor relevancia el factor intensidad. También comenta, que según el tipo de cualidad que queremos desarrollar habrá que utilizar una intensidad o volumen distinto. (La Fuerza es difícil de mejorar si utilizamos una carga muy liviana; Resistencia no mejorará si practicamos un número de repeticiones muy corto).

Principio de Continuidad

Principio ligado al de Periodización. Para conseguir un mayor beneficio de los entrenamientos es necesaria aprovechar el efecto de cada uno de ellos, debiendo existir continuidad de la carga con respecto al tiempo, que según Manso (1996):

• El proceso de entrenamiento debe planificarse sobre la base de todo un año y éste respecto a un desarrollo de muchos años.

•       Cada unidad de entrenamiento exige también que se observe el progreso de la carga, e intervalos de recuperación.

Cada sesión de trabajo debe realizarse cuando todavía quedan huellas del entrenamiento anterior, es decir, cuando el organismo conserva la capacidad de rendimiento creada por sesiones anteriores. Desprendiéndose de aquí, la necesidad de controlar los descansos.

Un ejercicio aislado, no producirá ningún efecto positivo en el proceso de adaptación del entrenamiento, ya que no será posible la supercompensación por haberse perdido los efectos del primer entrenamiento. Es necesaria una preparación continuada con los descansos adecuados.

Burke lo denomina “Principio de la Frecuencia”, los trabajos de adiestramiento deban realizarse de forma suficientemente espaciada para que tenga lugar el crecimiento de los tejidos, la reposición alimenticia y la síntesis bioquímica, aunque deben ser lo suficientemente frecuentes para contribuir al desarrollo fisiológico.

Principio de reversibilidad

El principio de reversibilidad significa que las mejoras conseguidas después de realizar un programa de ejercicio físico, no se mantienen eternamente si dejamos de hacer ejercicio. Cuando una persona deja de hacer ejercicio, las mejoras alcanzadas empiezan a disminuir progresivamente, aunque no se desciende a los niveles previos hasta que transcurren varias semanas o meses. En principio, la resistencia suele disminuir progresivamente, y se observa que a los 15 días de dejar de hacer ejercicio ya ha disminuido significativamente, y que al cabo de 4 semanas de inactividad se ha perdido la mitad de la resistencia que se había ganado con el programa de ejercicio. En lo referente a la fuerza, parece que es suficiente con hacer una sesión de ejercicios de fuerza 1 vez a la semana o, incluso, una vez cada dos semanas, para seguir manteniendo la fuerza que se ganó tras un programa de entrenamiento. En general se recomienda que, salvo enfermedad o causa mayor, no se deje de hacer ejercicio más de 7 días seguidos.

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